Jul 27

Competencia social y educación cívica – Parte 1

Escrito por Oku 27 Julio, 2017

A continuación, hemos tomado del texto Competencia social y educación cívica de López de Dicastillo, Noelia, Iriarte, Concha y González Torres, M.ª Carmen, dos temáticas que consideramos claves para tener en cuenta en el desarrollo de las competencias ciudadanas de nuestros estudiantes:

Parte 1.
Factores internos de la competencia social: variables cognitivas
La conducta social está guiada por procesos perceptivos y cognitivos. Se identifican seis pasos mentales en el procesamiento de la información (resolución de problemas):
– Decodificación de las claves sociales: percepción y recogida de información.
– Interpretación de las claves sociales: las atribuciones que se hagan de las causas o de las intenciones de una persona influyen en esta interpretación.
– Clarificación o selección de una meta.
– Búsqueda de posibles respuestas: soluciones.
– Toma de decisión después de evaluar las ventajas, desventajas, consecuencias y los medios necesarios para llevar a cabo cada una de las alternativas.
– Finalmente, en el sexto paso, después del proceso cognitivo mencionado anteriormente, viene la conducta.

Percepción y conocimiento social: la decodificación e interpretación están guiadas por el conocimiento social. La percepción del mundo social se va reconstruyendo dependiendo de los esquemas sociales de cada persona (esta puede estar sesgada). Las percepciones y sesgos cognitivos condicionan e influyen no solo los comportamientos que una persona tiene hacia otra, sino sus reacciones y actitudes en diferentes escenarios.

• Conocimiento de los demás y de las relaciones: se tienen en cuenta los estados mentales de los otros y se anticipa cómo se van a comportar entre ellos o en relación con otras personas. Este conocimiento se extiende hacia la esfera afectiva, pues implica conocer las emociones de los demás (se desarrolla la empatía, conducta pro social, comprensión de la justicia, imparcialidad y desarrollo de razonamiento moral). Esto se trabaja por medio de dilemas socio-morales en torno a tres aspectos: su punto de vista, las distintas perspectivas de cada personaje en el dilema y las relaciones entre perspectivas diversas.

• Conocimiento moral: cómo se comprende el sentido de normas y valores. Se reconocen tres estadios morales: el preconvencional (niños menores de 9 años), en el que no se tiene comprensión absoluta de las reglas. El niño es egocéntrico, lo que quiere decir que impera la perspectiva individual y predominan los propios intereses (en esta etapa se le dificulta entender que hay perspectivas diferentes a las suyas); el convencional (adolescentes y adultos), en el que los individuos se someten a las reglas de la sociedad o de la autoridad; prima el conformismo y el posconvencional que implica comprender y aceptar las reglas de la sociedad como consecuencia de la formulación y aceptación de los principios morales que las fundamentan. Se busca desarrollar en los niños el razonamiento moral pro social (juicios que estos realizan de cómo deben proceder cuando otra persona se encuentra en apuros).

• Comprensión de los sistemas sociales: la representación infantil del mundo social es muy reducida. Se caracteriza principalmente por las relaciones interpersonales con las personas más cercanas. La evolución en el conocimiento social está estrechamente relacionada con la habilidad de toma de perspectiva. El conocimiento y la comprensión de los sistemas sociales se deben trabajar progresivamente de acuerdo con la inmersión del niño en la sociedad. Sin embargo, se trabajan temas como: economía (intercambio, dinero, consumo, trabajo, empleo); política ( el poder y la autoridad, sistema de gobierno, leyes y justicia, conflicto); nación (conocimiento del propio país, los extranjeros, los símbolos nacionales); familia (concepción de familia, papeles sexuales); diversidad social (las diferencias de raza, el prejuicio); organización social (profesiones, movilidad social); nacimiento y muerte (rituales sociales, socialización del niño, la muerte de un fenómeno social); religión, escuela y conocimiento (la necesidad de la escuela, la escuela como institución , la transmisión social del conocimiento) e historia (cambio de las sociedades, el tiempo histórico).

Estrategias de resolución de conflictos interpersonales: es importante estudiar qué ocurre cuando aparece un problema de índole personal; es decir, cómo las personas o niños interpretan las situaciones conflictivas y qué soluciones generan para resolverlas. Las estrategias más conocidas son: hostiles o coercitivas (utilización de la fuerza y el poder, del mandato o la imposición, de la agresividad física o verbal o del chantaje); asertivas (explicación y razonamiento, petición de lo que se quiere, defensa de los propios derechos); pasivas (acomodarse, ceder, acatar, disculparse, evitar o huir de los conflictos); búsqueda de un adulto (pedir ayuda a un adulto) y de carácter pro social (negociar, convenir, compensar o reparar el daño, comprometerse a ceder ambos para llegar a un punto intermedio o bien colaborar para buscar soluciones que satisfagan a todos en gran medida). Es de suma importancia recalcar que, con la edad, el conocimiento social se va afianzando. Consecuentemente, una mejor comprensión de las reglas, normas, acuerdos llevará a que una persona utilice mejores estrategias de solución de conflictos.

Atribuciones: son las causas que percibe cada persona como responsables de la conducta. Es decir, las personas realizan inferencias sobre cuáles son las intenciones y las causas de la conducta de los otros. Consecuentemente, las atribuciones median entre la percepción social y la interacción social (cuando una persona conoce a otra, las atribuciones causales que haga del comportamiento del otro condicionarán y determinarán cómo se va a relacionar con la misma). Este fenómeno no se limita solo a las interacciones uno a uno, sino también a las de un grupo determinado. Es importante hacer hincapié, en que pueden presentarse sesgos en el momento en el que un individuo interpreta las conductas de los demás. Esto sucede cuando una persona atiende al hecho de si le agrada o no el otro individuo. Los sesgos atribucionales pueden dotar a una situación ambigua de intencionalidad negativa (hostil) y estos son estimulados por climas de amenazas y de conflicto.

Metas: hace referencia a la clarificación o selección de una o varias metas que conduzcan a la búsqueda de posibles soluciones o respuestas a una situación dada. Las metas son aquello que se desea alcanzar y no tanto lo que ya se alcanzó. Son representaciones cognitivas de lo que a las personas les gustaría conseguir y así se dirige la conducta hacia el logro específico. Por otro lado, los valores proporcionan razones para la búsqueda de metas y tienen el potencial de explicar las razones por las cuales las personas persiguen unas metas con más persistencia que otras. Conocer las metas sociales de un individuo explica su conducta social. De esta manera, se vuelve de suma importancia trabajar en la búsqueda de estrategias o soluciones que abarquen distintas metas, siendo lo más flexibles posible (en algunos casos se deben dejar de un lado unas metas para conseguir otras más valiosas que tengan en cuenta los deseos y las necesidades de los demás). Es por esta razón, que los ambientes de aprendizaje cooperativo cobran gran importancia para trabajar este aspecto. En ellos, se enfatiza en la búsqueda de metas de aprendizaje al igual que en la interacción y así se estimula el éxito académico y el social.

Las metas más orientadas al otro (ayudar a los demás, mantener la relación, procurar el bienestar de los demás) son de mayor calidad. Por el contrario, es más difícil que metas más egoístas y hostiles, menos pro sociales (búsqueda del interés propio, dominar o vengarse de otros) impartan auténticas interacciones, ya que la persona está motivada por buscar su propio bienestar más que por mantener lazos afectivos con los demás. El trabajar sobre el logro de metas implica que se ha trabajado previamente otros procesos y habilidades cognitivas, emocionales y contextuales (autocontrol, regulación, perspectivas de autoeficiencia, expectativas o las creencias de la legitimidad de una acción).

Creencias sobre la legitimidad de una acción: cuando se alude a las metas y objetivos de una persona se debe tener en cuenta si estas se perciben como adecuadas o legítimas ya que, aunque sean valoradas, si no se consideran apropiadas en un momento determinado, no se perseguirán. Así, después de haber seleccionado las metas que se quieren perseguir, se deben buscar las posibles alternativas para alcanzarlas. Después de sobre pesar las ventajas y desventajas de cada una y los medios para poner en práctica las distintas posibilidades, se elige una y se cree con firmeza que esta es la manera de proceder.

Auto concepto: es un conjunto de conceptos, creencias o teorías con los que la persona se puede describir a sí misma. Las personas significativas (padres, profesores y compañeros) son una importante fuente de comparación, de realimentación y de desarrollo del auto concepto de los niños en edad preescolar. El auto concepto es una construcción, un logro interpersonal. Consecuentemente, la evaluación real de los otros no tiene un efecto directo sobre el auto concepto, sino indirecto por medio de la interpretación que la persona hace de esa información. Es importante resaltar, que para formar un auto concepto realista se deben incorporar las percepciones de los demás dentro de las propias visiones de sí mismo.

El bajo auto concepto y la baja autoestima (constructo cognitivo-afectivo del auto concepto, creencia global, no basada en aspectos particulares sino en una satisfacción general) han sido considerados factores inhibidores de la conducta social y se relacionan estrechamente con conductas antisociales y agresivas. Por el contrario, el buen auto concepto estimula conductas socialmente constructivas, de liderazgo, adaptación social, sensibilidad social, asertividad, conducta pro social, de responsabilidad y de motivación por buscar éxito. Por tanto, es importante fomentar el auto concepto y la autoestima, sin caer en el extremo opuesto o sobreestimación, ya que una autoestima inflada y no asentada en unos pilares sólidos y realistas puede conducir al egocentrismo y al narcisismo.

Las percepciones de autoeficacia hacen referencia a las creencias sobre las propias capacidades para organizar y ejecutar las acciones requeridas para hacer frente a situaciones futuras. Estas influyen en cómo las personas piensan, sienten, se motivan y actúan. Se deben ver como autoconcepciones específicas que las personas elaboran sobre sí mismas, basadas en experiencias en distintas actividad o áreas concretas. Por este motivo, se deben favorecer situaciones de interacción en las que los niños tengan éxito, creando un clima en el que se sientan aceptados y respetados, al igual que ayudarlos a desarrollar auto conceptos realistas sobre sí mismos. Se deben reforzar sus posibilidades, habilidades sociales, habilidades de resolución de conflictos interpersonales que les permite desenvolverse en situaciones sociales y habilidades emocionales. Esto redundará en el fortalecimiento de sus sentimientos de seguridad y en su autoestima.

Expectativas: las expectativas se refieren a las predicciones que se hacen sobre las consecuencias de la conducta y sobre si los resultados obtenidos de cierta estrategia serán positivos o negativos. Estas guían la actuación; el patrón de respuestas que se espera que conduzcan con más probabilidad a los resultados subjetivamente valiosos en una situación. Cuando las expectativas son correctas, representan bien la situación, ayudan a reflexionar e interpretar las conductas de otras personas y a actuar de modo adecuado. Por el contrario, cuando son incorrectas (basadas en falsos estereotipos, prejuicios sociales y errores de juicio), sus posibles beneficios se pueden convertir en riesgos ya que proporcionan evaluaciones cognitivas inapropiadas que las personas buscan confirmar. Como consecuencia, se propone la utilización de métodos en los que se refuten los pensamientos irreales o irracionales que causan ansiedad y frustración y obstaculizan la percepción y las expectativas realistas (preguntas como: ¿es este pensamiento realista?, ¿esta manera de pensar me llevará a actuar correctamente?). De igual manera, se deben evitar las etiquetas globales y peyorativas, así como la comparación constante con los demás.

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