May 23

Políticas públicas en educación ciudadana en Colombia y América Latina – Parte 1

Escrito por Oku 23 Mayo, 2017

Es evidente en las instituciones educativas, la preocupación hoy día por el tema de competencias ciudadanas: ¿cómo implementar la cátedra?, ¿cómo motivar a los estudiantes?, ¿qué normatividad la rige? Infortunadamente, no todas se encuentran preparadas  para asumir el reto.

Desde este blog, queremos brindarles información de diversos autores que se han dedicado a investigar al respecto, por lo que nos hemos permitido realizar algunas sinopsis de textos muy interesantes que seguramente les servirán de herramientas para afianzar el tema. Dejaremos las referencias pertinentes y los invitamos a acceder a ellas para que los puedan leer en su totalidad.

Comenzaremos, entonces, con el documento de Martha Herrera: Políticas públicas en educación ciudadana en Colombia y América Latina: la arena de lucha del campo intelectual en la historia reciente.

Primera parte

           Las últimas décadas se han caracterizado por el incremento de inquietudes con respecto a la educación y formación ciudadana. En América Latina y en Colombia este fenómeno es consecuencia de las transformaciones sufridas en el ámbito internacional alrededor de aspectos de naturaleza social, política, económica y cultural. En Colombia, específicamente se ha visto la metamorfosis de dichas temáticas de una manera más brusca. En los primeros años de la República, la educación política era una instrucción cívica y se difundía por medio de doctrinas políticas estructuradas alrededor del dogma católico. De igual manera, la instrucción cívica incluía rituales relacionados con la iconografía nacional. Estos rituales se enfatizaban en honrar la bandera, el himno nacional y los héroes de la patria. Durante esta época, el objetivo principal de la formación ciudadana era moldear hombres productivos que fuesen al mismo tiempo devotos cristianos y que sirvieran al Estado.

           Durante la primera mitad del siglo XX, en la primera administración de Alfonso López Pumarejo, se introdujo un proyecto en el que el Estado asumía una mayor influencia sobre la educación ciudadana.  Este fenómeno pretendía disminuir el control de la Iglesia Católica sobre las instituciones educativas. Paralelamente, se buscó ampliar la cobertura con el fin de integrar a la mayoría del pueblo colombiano al Estado nacional. Es así como bajo el modelo pedagógico de Escuela Nueva o Activa se buscó moldear sujetos autónomos y formar ciudadanos desde una visión laica, amantes al trabajo y con actitudes democráticas. En el año 1933 se unificó, como parte de los contenidos de la enseñanza primaria, la geografía, la historia y la instrucción cívica como saberes que atañían a la formación ciudadana, bajo la denominación de estudios sociales. Consecuentemente, las ciencias sociales se fueron perfilando como espacios disponibles para reflexionar sobre temáticas alrededor de la formación ciudadana.

Durante los años 30-50, la Escuela Normal superior comenzó a introducir saberes modernos en el contexto nacional. De esta manera, los estudios sociales incluían contenidos provenientes de la economía y la antropología, entre otros. Simultáneamente, circularon explicaciones de índole socio-cultural que retaban imaginarios sociales sobre el atraso y la degeneración del pueblo colombiano. Sin embargo, durante esta época el país tuvo innumerables cambios políticos que dificultaron la consolidación de las propuestas modernistas las cuales perdieron peso hacia finales de los 40. De esta manera, la década del 50 se vio salpicada de procesos de re-cristianización del país, por parte de los gobiernos conservadores.

Posterior al periodo de la violencia, se inauguró la alternancia en el poder entre liberales y conservadores. Esta medida dejó por fuera a la oposición política minoritaria de manera constitucional, lo que condujo a que conversaciones de alta relevancia como la educación y su finalidad perdieran protagonismo. De igual manera, durante este periodo se introdujeron discursos tecnocráticos que visualizaban y entendían la educación como capital humano, generando una educación ciudadana al servicio de la formación productiva. Durante las décadas de los sesentas y setentas, los estudios sociales que incluían áreas del saber como geografía, educación cívica y social, sociología, psicología, filosofía y ética fueron nuevamente desagregados limitando el área de estudios sociales a historia, geografía y cívica.

Sin embargo, en los años 80 se inició un proceso de integración curricular en el que fue constituida el área de ciencia sociales. Esta integración persiste hasta hoy en día. En las décadas del 80 y 90 se disparó el énfasis en los procesos de globalización económica y la transición a las sociedades posindustriales “con su repercusión respecto al nuevo papel de los Estados nacionales y al protagonismo que adquieren nuevos actores económicos, como las agencias financieras internacionales…así como la mundialización de la cultura que pone en mayor contacto distintas matrices culturales, confrontando las identidades nacionales y locales” (Herrera,2008, pg.65).

Con base en este recorrido histórico que nos proporciona Herrera, es importante resaltar ciertos patrones que se presentan a lo largo de la historia. Uno de los primeros radica en que la educación cívica ha sufrido varios enfoques y cambios dependiendo de la orientación religiosa que ha tenido el país. Lo segundo, que estas transformaciones también han sido influenciadas por los diferentes movimientos políticos del país. Tercero, considerando el trayecto histórico de la educación ciudadana, se evidencia que es un área relativamente nueva a la cual todavía le hace falta estudio, énfasis y desarrollo. Finalmente, la educación ciudadana a través de la historia ha dejado por fuera aportes importantes del entendimiento de la complejidad del ser humano que son proporcionados por la psicología, antropología, sociología y filosofía. De esta manera es de suma importancia cuestionarnos sobre: ¿qué tan pertinente es la educación ciudadana en nuestro país? ¿Qué tanto responde esta a la complejidad de interacciones existentes entre los seres humanos y sus sociedades?  ¿Responde adecuadamente a las necesidades sociales de nuestro país?

 

 Herrera, Martha Cecilia. (2008). Políticas públicas en educación ciudadana en Colombia y América Latina: La arena de lucha del campo intelectual en la historia reciente. Historia de la educación – anuario, 9 Recuperado en 22 de agosto de 2017, de http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2313-92772008000100004&lng=es&tlng=es.

 

 

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